Huna | Blog

26 de enero del 2017

Coaching: Cambiá los anteojos con los que mirás

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Vamos por la vida, observando todo como si lleváramos un par de anteojos. Un par de anteojos que elegimos para nosotros, y en la mayoría de los casos que alguien eligió para nosotros y se encargó de que tuviéramos bien colocados y nunca nos lo quitáramos.

Este par de anteojos con el que miramos "la realidad" nos ha servido mucho, para distinguir lo que es "bueno" de lo que es "malo", "correcto" o "incorrecto", para afrontar situaciones, para lograr metas y objetivos.

Pero un día aparece algo que se sale de lo "esperado", una situación o una sensación rara: algo no nos hace sentir como siempre, algo nos resulta muy difícil de resolver o incluso de pensar. Nos sentimos atascados, frustrados, incómodos.  Y resulta que, a pesar de buscar y buscar, no encontramos respuestas ni soluciones fáciles.

En esos momentos el coaching tiene algo para aportar. 

Me gusta pensar que el coaching es posibilitar que el otro descubra que tiene disponibles uno o más anteojos en su poder que hasta ahora no ha usado. Es simplemente escucharlo, observarlo y preguntarle: ¿Se te ocurrió mirar esto de otra forma? Magicamente aparece un nuevo mundo que antes de esa pregunta no existía; un mundo de posibilidades que hasta ese momento no había pensado. 

Las herramientas mágicas de un coach son las preguntas. Las preguntas hacen que aparezca la verdadera respuesta, no las recetas y consejos (que en muchos casos están muy gastados o son inaplicables) Las preguntas permiten bucear un poco más adentro de cada uno.

Las respuestas sólo aparecen cuando la pregunta es la correcta.  El problema es que a veces nuestros anteojos muy usados no nos permiten encontrarla.

¿Estas usando los anteojos indicados para mirar esa situación? ¿Que posibilidades no estas viendo?

¿Qué preguntas nuevas podrías hacerte? 

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