Huna | Blog

28 de noviembre del 2014

La educación habilitante

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Simbólicamente podríamos dividir el mundo en dos, de un lado aquellos que creen que, la mayoría de las veces, pueden lograr sus metas y que todo lo que una persona sueña o anhela es, al menos, “intentable”. Del otro lado están los más dispersos, que quizá encontraron en el camino motivos o excusas que interfieren en la búsqueda y, probablemente en la consecución del propio destino. Me gusta pensar que no sólo depende de las características de personalidad de unos y otros, del ADN que, en definitiva, nadie elige. Prefiero explicar esta realidad en términos generativos, algo así como dar una explicación de un hecho que (la misma explicación) nos habilite o nos de mayor poder sobre el mismo.

La carpa es un pez procedente de Asia hace unos 2000 años, tiene forma de torpedo y pueden encontrarse muchas variedades y colores de este espécimen  alrededor del mundo. Pero lo más llamativo de este animal es que el tamaño y su peso adulto, dependen en gran medida del contexto donde crezcan, es decir, del espacio que tengan para desarrollarse. A mejores condiciones ambientales, es decir, mayor oxígeno y agua para desplegar sin límite su capacidad de desarrollo, más cerca estará el animal de alcanzar su máximo potencial. Y, por el contrario, si el estanque que lo contiene restringe su despliegue, el instinto animal detiene su desarrollo para preservar su supervivencia, estableciendo ese contexto como su zona de confort. También cuenta la leyenda que los Koi, una variedad de estas carpas, tienen la capacidad de nadar contracorriente y alcanzar cimas de cascadas, si se lo proponen. Párrafo aparte para el mito de que, una vez logrado esto, el pez koi se convertían en dragón.

En el caso de las personas, es la familia la que constituye nuestro estanque y son los padres, sus características y experiencias personales, y su sabiduría la que determinará la cantidad de litros que caberán en él y, por ende, hasta dónde vamos a llegar en la vida. Cuánto vamos a creer en la leyenda de aquellos que conquistan la cima y cuán resistente seremos a la corriente, los embates y vicisitudes. Como referentes de otros, que siempre somos, deberíamos ser más conscientes del mensaje y el ejemplo que brindamos. Más allá de nuestras propias frustraciones, lo que hacemos con lo que nos ha pasado, o nos pasa, educa y forma en términos actitudinales a nuestros niños. Nada debería ser más importante que transmitir las bondades de intentar, de perseguir un sueño o un anhelo personal, juntar fuerzas y aventurarse al desafío de hacerlo realidad, preparados para las implicancias del camino. Nada debería ser más importante que mostrar el peligro de entregarse a la comodidad de “lo que me tocó”, fomentar la apatía, el desinterés y la des-ilusión. Imagínese por un momento lo que debe ser vivir así, sin ilusión, sin el asombro que brinda la humildad, sin la sorpresa, sin el encanto de lo inesperado. Una tragedia.

A quienes como yo, tuvieron la suerte de crecer en un estanque oxigenado, bien amplio y confortable los invito a hacer honor de esa virtud que la vida nos regaló, asumiendo la responsabilidad que implica hacernos cargo de nuestro destino, sentir el camino y comenzar la aventura. A quienes no tuvieron esa suerte, la invitación es a recordar que, como el pez, el potencial es inherente a nuestra condición de ser humano, que quizá buscando en nuestro interior encontremos la llama que necesitábamos para alumbrarnos.

3 Comentarios

  • Comparto absolutamente todas y cada una de las palabras, de los conceptos, de las ideas, de la invitación a hacernos cargo de nuestro destino !!!!!!!!!! Somos creadores de nuestra realidad, de nuestro camino....con mas piedras, menos piedras......siempre sabiendo que las piedras fueron puestas ahí por nuestros miedos...... Gracias por compartir esta sabiduría del alma !!!!! Me honra que estes en mi vida !!!!!

  • es muy interesante lo que planteas, yo creo que el ambiente estimula, pero el pez (siguiendo con la analogia) es el encargado de que las piedras que le vayan apareciendo no se conviertan en excusas para justificar su no hacer, ese es el peor pecado que se comete, el creerse que algo nos impide realizar lo que queremos y conformarse con eso solo por culpa "de", cuando en realidad estamos justificando nuestro accionar. Muchas familias creen que crean estanques oxigenados, donde en realidad lo que crean son lugares para que sus peces se queden ahi, que no intenten pasar ninguna barrera porque alli lo tienen todo, creo que proporcionar las herramientas para que esto se revierta es el verdadero desafio Saludos leo y espero seguir leyendote!

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