Huna | Blog

14 de diciembre del 2014

¿Cómo hacer de mi marca, una marca única?

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Haber pensado un nombre representativo para la marca, tener el logo de la empresa creada, es -o quizá fue- condición necesaria pero no suficiente en el camino a crear una marca con personalidad y rendimientos extraordinarios. Más importante que lo que transmite una marca visualmente en su isologotipo, o desde lo discursivo, es haber creado una propuesta para sus clientes que supere las expectativas iniciales, en cada punto de contacto. Transitamos tiempos de mercados maduros, de multiplicidad de propuestas y sobreinformación, servicios casi indiferenciados y competencia esencialmente por precio. Los clientes son ahora más exigentes, están mejor informados y buscan productos personalizados. Estamos frente a un cambio de paradigma que lleva al cliente a no solo desear cubrir sus necesidades básicas, sino a querer elevar sus procesos de compra y consumo a un estadio superior, el de las emociones y experiencias.

Vaya uno a saber dónde queda la vara del cliente. Peor aún si no conocemos las propuestas que compiten con nosotros en el mercado, por que quizá hayamos quedado obsoletos y no nos hemos dado cuenta. Sin embargo, todavía queda un tiempo de gracia, aún permanecer miope sigue siendo barato para aquellos reacios a pensar en el cliente y, a partir de ahí, diseñar todo. No se preocupen, por ahora.
Pero si usted es una persona precavida y proactiva, y se mantiene atento a lo que hace la competencia, sabrá que el árbol no debería tapar el bosque, y que la mejor forma de diseñar ventajas competitivas sustentables es conociendo en profundidad a ese cliente y creando un concepto de marca único, apoyado fundamentalmente en un servicio único. Inclusive no necesariamente tiene que vender un producto único, con que su servicio lo sea, será suficiente.

El espacio de privilegio en el podio se reserva para aquellos que logren integrar los elementos que componen el complejo cuadro de situación actual, en una propuesta significante, simple y única.

Construyen significado

No sólo consumimos productos y servicios, nuestro consumo es simbólico. Es decir, cuando compramos un desodorante que cuida el medio ambiente, en vez de uno que no hace -pagando de más, es por que adherimos a la idea de la preservación de nuestro planeta. Consumimos, junto al producto, la idea que está detrás del mismo, porque nos gratifica saber que colaboramos con el cuidado del medio ambiente.
La construcción de una propuesta relevante empieza por tener un significado trascendente en la prestación de nuestro servicio o nuestro producto, por perseguir un objetivo noble, que sostenga los esfuerzos por ganar dinero. Que sea capaz, a su vez, de conectar con nuestros clientes, uniendo esfuerzos y generando experiencias de consumo positivas. ¿Por qué un cliente debería consumir mi marca y no otra, a iguales prestaciones?. La respuesta debería ser la trascendencia del impacto de mis esfuerzos, que beneficia a los demás.
Las marcas que logran crear significado brindan a sus consumidores una muestra de su propósito, materializado en un producto o servicio, y las personas vuelcan sobre estos, sus aspiraciones de Ser. El resultado final es una simbiosis natural entre el cliente y la marca, que genera un círculo virtuoso y una relación a largo plazo.

Entregan simpleza

Como seres intrínsecamente curiosos, habitualmente tenemos interés y una marcada preferencia hacia las propuestas que podemos abarcar y comprender. Es decir, aquellos productos y servicios que podamos no sólo comprender su funcionamiento, o metodología sino explicar a otros, se convertirán en nuestros favoritos. En este sentido, tendrán mayor éxito aquellas propuestas que aporten soluciones simples a problemas de todos los días. Lo que no significa que el producto o servicio sea común o simple, sino que la complejidad quedará puertas adentro de quién realiza la propuesta al cliente que, en su lugar recibe sutileza y simpleza en la solución a su necesidad.
Una virtud de estas creaciones puede ser utilizar la intuición de los consumidores y favorecer un margen de descubrimiento de la marca y de interacción, que fomente el vínculo voluntario de la persona con la marca.

Son únicas

Como se imaginará el lector el camino hasta aquí no es nada fácil, por eso las marcas que logran crear significado y entregar simpleza se posicionan en lugares de privilegio, y logran mantenerse porque comprueban que ese es el camino del éxito, el éxito empresario que genera y produce éxito en la sociedad. El producto o servicio que tiene una externalidad positiva, que agrega valor no sólo al bolsillo de los accionistas, sino también –y más importante para los clientes- a la sociedad toda.

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